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Propuesta Anticorrupción

Debemos decirlo con realismo: En México simplemente no se combate la corrupción. En todos los niveles de Gobierno y en los tres Poderes de la Unión es ya un cáncer expuesto, que contamina también al Ciudadano no común.

Los mexicanos ya le perdimos el miedo y el respeto a las leyes, porque sabemos que todo tiene arreglo por vías extralegales, y los políticos y servidores públicos también, porque con sus complicidades consiguen impunidad.

Nuestro problema no es la ausencia de un sistema jurídico que opere en contra de la impunidad y de la corrupción. Nuestro problema es que el sistema de selección de las personas responsables de combatir este cáncer social, está diseñado para proteger a los políticos y servidores públicos corruptos.

El primer gran conflicto es que los responsables de la procuración e impartición de justicia le deben su puesto al gobernante en turno, también los revisores de las cuentas públicas, en muchos casos dependen jerárquicamente del Poder Ejecutivo o de los Alcaldes; por otra parte, el Poder Judicial desde su máxima jerarquía, se compone por Ministros propuestos por el Presidente o negociados por los principales partidos políticos del País.

Mientras no tengamos organismos verdaderamente autónomos y sin conflictos de intereses, principalmente con el Poder Ejecutivo, México no va a cambiar.

La ley por ser aprobada, que contiene un nuevo Sistema Nacional Contra la Corrupción, no será otra cosa que un elefante blanco, otra medida demagógica, que incrementará la burocracia con el consabido costo para los contribuyentes.  El nuevo tribunal que pretende crearse, está compuesto por personas propuestas o designadas por el Presidente y será otro organismo amorfo que no depende del Poder Judicial. Ahora en México se están creando nuevos Poderes, contraviniendo el principio fundamental  de nuestra Constitución, relativo a que la  impartición de la justicia le corresponde al Poder Judicial.

Por lo que respecta a la Nueva Fiscalía de la Nación, es evidente que quien sea el nuevo y definitivo titular, una vez que entre en vigor la Reforma Constitucional, será una persona directa o indirectamente designada y comprometida con el Presidente de la República.

Podemos afirmar que México no requiere más organismos, ni más burocracia, ni más comités o consejos ciudadanos, o de un sin número de órganos de vigilancia que no hacen otra cosa que diluir responsabilidades y provocar ineficiencias. Lo único que México requiere, es que las instituciones responsables de procurar justicia, de impartir justicia y de revisar las cuentas públicas, estén encabezadas por personas capacitadas, de probidad comprobada, ajenos a intereses partidistas, sin conflictos de intereses con el Gobierno en turno y con una forma de selección transparente, que legitime sus actuaciones.

Los mexicanos ya no queremos que nuestros impuestos sigan llenando los bolsillos de políticos y de servidores públicos corruptos, para ello, es necesario restablecer el estado de derecho; tenemos en nuestra Constitución las instituciones para lograrlo, las que debemos poner en manos de mexicanos y de mexicanas comprometidos con su País, y dispuestos a luchar de frente contra todos aquellos canallas que quieren mantener a México en la pobreza y en la ignorancia, para su propios e infames intereses.

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